Vuelve a tu altar sirena de una noche; regrésame al fango del atardecer, que si te miro un instante más, temo ya no poder volver.

Como cuando miras al sol glorioso y tus ojos se cierran por no aguantar más, así pareciera el corazón, cuando se empieza a enamorar.

Solo queda marcharse sin volver la vista atrás. Sirena de una noche ya no me hagas dudar; ya no me hagas sentir y pon el mundo a girar… yo volveré otra noche, de esas en que puedo soñar, de esas noches bélicas que parecen nunca terminar.

Despertare y tu regresaras a tu altar, olvidaremos todo para mañana volver a empezar.
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