”Phinitie”

-“Una idea es como un virus, resistente, altamente contagiosa. E incluso la semilla más pequeña de una idea puede crecer. Puede crecer para definirte o destruirte“.

Es asombroso ver las maravillas que hace la naturaleza. Como de dos células de dos personas distintas, se crea un ser nuevo, un ser salido de los otros dos, un nuevo ser humano…

Siempre he tenido la misma pregunta:  el ser humano se concibe en el vientre de su madre con el cerebro vacío, y así nace, sin recuerdos, sin conocimientos, sin nociones de nada. En esos momentos reina la paz, no hay preocupaciones, no se comprende nada y sólo se vive el momento. ¿En qué momento esto deja de ser así? ¿En qué momento el ser humano empieza a decidir qué le gusta y qué no, y por qué? ¿Qué es lo que nos hace tan distintos unos de otros? ¿Acaso las personas son buenas o malas porque sí? ¿O porque deciden serlo? ¿O son las circunstancias las que nos hacen lo que somos?
¿De dónde sale nuestra personalidad? ¿Nuestra voluntad para hacer ciertas cosas y dejar de hacer otras? Es una pena que al hablar de la vida lo más lógico sea hacer preguntas, y la verdad es que no sabemos de nada. A veces queremos hacer cosas, y no sabemos de dónde nos llegó la idea de hacerlas. Una idea es como un virus, porque una ves que está en nuestro cerebro no podemos hacer nada para evitar que nos consuma. Cuando de pequeños vemos un juguete y lo queremos, esa idea de que el juguete debe ser tuyo se impregna en tu cerebro y ni tus padres ni nadie te la puede sacar, aún tengas que odiarlos esa noche por no querer comprártelo. Lo que hace a una persona libre no es estar en la calle viviendo al vida loca ni estar en su oficina trabajando, lo que la hace libre es la decisión, la decisión de elegir dónde quiere estar.
Así funciona nuestro cerebro, nuestra alma. Nuestras ideas nacen en nuestras emociones íntimas, ésas que no dejamos que nadie vea, que están reservadas sólo para nosotros. Esas emociones que, aunque momentáneas, con la constancia se van apoderando de nosotros poco a poco. Siempre me he preguntado que por qué me quedo callado cuando me preguntan “¿Cómo te describirías a ti mismo?”. ¿Y quién soy yo? ¿De dónde nace la idea que tengo de mi mismo? ¿De dónde nació mi inspiración para escribir esto? La verdad es que somos conscientes de que tomamos una decisión, no de qué nos hizo tomarla“. El alma se forma de lo que vivimos día a día, y tanto su existencia como la de la vida y la de las ideas se explican en uno de los rincones más profundos de nuestro subconsciente, donde nuestro razonamiento todavía no ha podido llegar.
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