Diamantes perlas preciosos
adornan tus cabellos blanco
disparando la luz a mis ojos
que te adoraron por  años.

Lamento entre risas tus historias
de verdades dudosas con la vida
que gira adelante sin dejarte atrás.

En la penumbra
donde te rendiste a ser humano
se van las penas
que me rehusaba devolver.

Van amantes en sí perdidos
armando un juegos nuevo
para sentir el buen camino
               que a pie a andar les enseñó.

Garúa afligida en pleno sol del día
refresca mi mente de pesadillas
con un sorbo de tranquilidad y risa.

Fin y dulzura
donde me enamore del amor
viene querida
mujer que amo en él al yo.
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