Anochece y ha quedado atrás el cansancio del día, las emociones vividas han dejado de ser necesarias, pues al entrar a la cama tu mundo se vuelve distinto, tu corazón se acelera presionado por la euforia de volver a esa realidad alterna, a ese mundo perfecto que has creado y modificado a tu antojo; ese mundo absurdo que te gusta llamar sueños.


Abraza tu almohada, realiza tu ritual para antes de dormir, ponte tu pijama, enciende aquella vela de aroma a jazmín que te adormece tan plácidamente, acurrucate en tu cama, arropate con las cobijas, cierra los ojos y déjate llevar, vuelve a aquella ciudad tuya, regresa a ponerle orden a tu desastre.

Sabes lo que debes hacer, sabes que quieres hacerlo pero eres cobarde; te aterroriza la idea de plasmar ese mundo en la realidad, te aterra aun mas lo que puedan pensar. Te acosarían, las cosas que dirían te herirían, tal vez inclusive de marica te tacharían. Pero qué mas da, si ya estas acostumbrado a vivir reprimido, en el olvido, desterrado.


Y mamá se acerca a tu cama y te ve llorando, sufriendo, su pequeño bebé esta sollozando, ella seca tus lagrimas llenas de miedo y de ilusiones que se van rodando a través de tus mejillas por tu falta de cojones. “Hijo mío, ya no sufras, el mundo te acogerá.” Ella besa tu mejilla, tu dices “así será”, pero sabes que es mentira y ni ella se lo cree, así solía decirse ella y ya ves?


Buenas noches alma frágil, de apesadumbradas cadenas, descansa que mañana a tu martirio volverás, descansa y pasa ya esa pastilla que no te receto el doctor, pero es buena medicina. Cierra ya tus ojos, debes estar ya preparado para residir eternamente en tu mundo coloreado.

Anuncios